
La congestión vehicular que sufre la ciudad de Lima actualmente, no es un tema reciente. La ausencia de un transporte masivo útil data desde hace ya varias décadas. Uno de los proyectos que buscó solucionar el problema fue el Tren Eléctrico.
La idea de un transporte masivo se remonta a los años 70, cuando el consorcio "Metrolima" elaboró el estudio para un "Sistema de Transporte Rápido Masivo de Pasajeros en el Área Metropolitana de Lima-Callao", a pesar que este fue aprobado en 1974, nunca se obtuvo el financiamiento de 317 millones de dólares de la época. Así, el proyecto que contemplaba 5 líneas de tren subterráneo quedó truncado.
Tuvieron que pasar 12 años para que el Estado retomara esta iniciativa. En 1986, el primer gobierno de Alan García creó la "Autoridad Autónoma del Proyecto Especial Sistema Eléctrico de Transporte Masivo de Lima y Callao”. De inmediato, se convocó a un concurso público para que se implementara el sistema. El consorcio ganador fue Tralima, que poseía capitales italianos.
El 18 de octubre de 1986 se colocó la primera piedra marcando así el inicio de la obra y la promesa incumplida del futuro Alcalde de Lima, Jorge del Castillo.
La obra avanzó rápidamente durante casi dos años. Pero cuando la Línea 1, que debía concluir en el Hospital Dos de Mayo, llegó al distrito de San Juan de Miraflores, Estación Atocongo, esta se detuvo. Hasta entonces solo se construyeron 9.2 kilómetros de la vía original, 7 estaciones y se adquirieron 32 vagones.
El 5 de agosto de 2001, la Autoridad Autónoma del Tren Eléctrico fue encargada a la Municipalidad Metropolitana de Lima.
Desde entonces el tren solo ha sido utilizado para darle un mantenimiento preventivo a un costo anual aproximado de 10 millones de dólares.
¿Pero solo fue la falta de financiamiento lo que paralizó la obra?
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